*

X

Los bosques están migrando y nadie se había dado cuenta de eso

Ecosistemas

Por: PijamaSurf - 09/01/2017

A diferencia de los humanos, el bosque migra usando a la naturaleza en su totalidad mediante tácticas que aseguren el futuro de generaciones de sus habitantes

La migración humana y animal es un fenómeno que ha sucedido desde tiempos inmemoriales: se ha producido como una manera de buscar las mejores opciones para sobrevivir en un medio ambiente más accesible a nuestras necesidades. Sin embargo, poco se sabía de la capacidad de la migración de todo un bosque…

El bosque, considerado como un ecosistema inamovible, estacionario, es un sitio en donde habita una vasta cantidad de biodiversidad animal y vegetal y que, en caso de ser necesario, migra hacia un espacio con mejores disposiciones para su supervivencia. A diferencia de los humanos, el bosque migra usando a la naturaleza en su totalidad mediante tácticas que aseguren el futuro de generaciones de sus habitantes.

La mayoría de estas tácticas, explica Juliet Lamb, bióloga de la vida salvaje, se concentran en la expansión de semillas. Es decir que para que una planta pueda moverse, necesita producir semillas en grandes cantidades y entonces mandarlas hacia sitios más sostenibles. La manera de hacerlo es produciendo frutos sabrosos para los animales, quienes los consumirán y desecharán mediante materia fecal y sus semillas se esparcirán lejos de su fuente original; otra manera es dejarlas correr al río o al aire para que la piel peluda de un animal pueda dirigirlas hacia otros sitios.

Este tipo de migración es un proceso larguísimo que tarda años en producirse; sin embargo, en los últimos años, la migración de los bosques se ha visto fuertemente afectada por la deforestación, la extinción de especies animales, la contaminación y otros síntomas del calentamiento global.

Frente a esta situación, la migración asistida por parte de expertos en la vida salvaje ha empezado a surgir en diferentes partes del mundo. Se trata de ayudar a los árboles a transportarse hacia áreas con cierto nivel de confort, con un clima perfecto para proveer su futuro. La selección de los sitios se realiza mediante estudios ecológicos y modelos de computadora. Hasta ahora, los bosques continúan migrando sin que nosotros nos demos cuenta de ello.

Timidez botánica: el singular fenómeno por el que las copas de los árboles nunca se tocan (FOTOS)

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/01/2017

Un maravilloso ejemplo de equilibrio y sabiduría natural ocurre en las copas de ciertas especies de árboles

Quizá algún día, paseando por algún bosque o algún jardín, miraste hacia el cielo y te encontraste con un panorama muy especial: ahí arriba, las ramas y las hojas de los árboles habían crecido pero sin cubrirlo todo, como si se tratase de un techo fragmentado, con la luz colándose entre esas grietas como dejadas al azar, o con cierto propósito secreto, apenas intuido.

Por muchos años, científicos de diversas disciplinas se han preguntado por las razones de este fenómeno conocido como “timidez entre árboles” (designación no exenta de poesía, vale la pena señalar). Por algún motivo, en ciertas especies de árboles las copas crecen sin nunca tocarse, con lo cual se forma un dosel con brechas. Se sabe que esta timidez ocurre entre los eucaliptos, la conífera Pícea de Sitka (natural de Sitka, Alaska) y el alerce del Japón, entre otras especies, tanto entre sí como en combinación con otros árboles.

Al menos desde principios del siglo XX, se ha intentado explicar esta situación. Se ha dicho, por ejemplo, que esas grietas son el resultado de una “poda recíproca” entre los arboles, particularmente en zonas de vientos fuertes; también se cree que las grietas entre las copas permiten el paso de luz necesaria para otras plantas que crecen al pie de los árboles. Hasta ahora, la explicación más convincente es que las fragmentaciones en el dosel natural que forman las copas previenen la proliferación de ciertas especies de insectos nocivas para los árboles.

Sea como fuere, estéticamente se trata de un fenómeno muy admirable, sobre todo tomando en cuenta que su formación es del todo natural, o como si existiese una dirección artística en la improbabilidad propia de la creación del mundo.