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Te queremos compartir 4 mitos que popularmente se cultivan en torno a estas sustancias y que en nuestra opinión sería muy bueno ir erradicando del imaginario

El uso de psicodélicos ha sido históricamente polémico. La potencia con que estas sustancias cimbran nuestra mente y diluyen fronteras culturales hace de ellas una herramienta con mucho poder, y con un proporcional dobladillo. Como con cualquier otra cosa de la vida, no son completamente malas ni completamente buenas, su papel depende sencillamente de cómo se utilicen. El problema es que la prohibición, no sólo del consumo de la mayoría de los psicodélicos sino incluso de la posibilidad de estudiar a fondo su relación con la mente (esto último, por fortuna, se superó hace pocos años), ha acotado o coartado significativamente nuestra relación (y reflexión) con ellos. 

En todo caso, y a propósito de las fluctuaciones culturales que existen alrededor de los psicodélicos, te queremos compartir cuatro mitos que popularmente se cultivan en torno a estas sustancias y que en nuestra opinión sería muy bueno ir erradicando del imaginario:

 

Un ingrediente de diversión

Los psicodélicos no debieran utilizarse como un aderezo de fiesta y diversión. Sus implicaciones psicológicas y, quizá, metafísicas, son suficientemente importantes como para ahorrarse usarlos en este plan. 

 

Un vehículo infalible de evolución

Si crees que con consumir psicodélicos tu conciencia brillará más o tu evolución personal experimentará un salto cuántico, te equivocas rotundamente. Estas sustancias son herramientas que, con un poco de conocimiento, disciplina y suerte podrían influir significativamente en tu desarrollo personal, pero definitivamente no te ahorrarán trabajo. ¿Cuánta gente no conoces que ha consumido, por ejemplo, ayahuasca, y que si bien tuvieron una experiencia "increíble" a las pocas semanas de su consumo siguen siendo los mismos idiotas de siempre?  

 

Son peligrosos

Los psicodélicos no son peligrosos per se. Es como el mar: no se trata de un cuerpo esencialmente peligroso, o en todo caso su potencial amenaza es proporcional a nuestra falta de prudencia. Los psicodélicos no son un juego, y son catalizadores poderosos, pero no son una amenaza en sí, sólo hay que tener cuidado y consumirlos de la manera más responsable posible. 

 

Salvarán al mundo

Ni los psicodélicos, ni nada más que la colaboración inteligente y sensible de la mayor parte de la población, salvarán al mundo de un destino funesto. Repetimos: estas sustancias no sustituyen en lo absoluto el trabajo individual y colectivo que nos corresponde a cada uno. 

 

Ojalá nos ayudes a transmitir esta información, con miras a hacer de estas sustancias verdaderas herramientas conscientes y no simples evasiones pirotécnicas.

Estar concentrado todo el tiempo reduce tu creatividad; vuelve a soñar despierto

AlterCultura

Por: Pijama Surf - 09/11/2017

El ocio es imprescindible para el pensamiento flexible y creativo; volvamos a él

Las mejores ideas en ocasiones llegan en los momentos de ocio. Quizá has sentido cierta incomodidad luego de haber pasado toda una tarde ocupado y produciendo, con la paradójica sensación de que has perdido el tiempo.

Y así es: estar ocupado, concentrado, produciendo sin descanso, nos quita tiempo para replantearnos qué queremos, descifrar cosas que sentimos o imaginar soluciones que una mente ocupada no puede inventar.

El ocio es necesario para descansar, pero también para hacer una especie de reseteo a la mente y permitir que piense distinto. Un nuevo estudio de la Universidad de York y la Universidad de California plantea justamente lo anterior.

Estar ocupado todo el tiempo reduce tu creatividad. Por ello es imprescindible que dediques cada día un espacio a no hacer nada, a contemplar, hacer meditación o simplemente caminar o escuchar música.

Tener una mente relajada es el mejor aliado para la creatividad; al respecto, la investigadora Emma Seppälä apunta:

La idea es equilibrar el pensamiento lineal -el cual requiere concentración profunda- con el pensamiento creativo, el cual nace del ocio. Intercalar los dos modelos parece ser lo mejor para el trabajo inventivo.

Lo anterior, desde luego, involucra dejar fuera los teléfonos inteligentes o el consumo de información, pues requieren concentración y un esfuerzo intelectual de los cuales es necesario desligarnos. Como sociedad debemos volver a dar valor al ocio. Paradójicamente, hoy más que nunca requiere de esfuerzo saber entregarnos a él y disfrutarlo, incluso en provecho de nuestra productividad en el trabajo.