*

X

Sobre los efectos del espacio exterior en la salud del ser humano

Salud

Por: pijama Surf - 08/31/2017

Al parecer, la gravedad cero tiene consecuencias en la configuración molecular de las personas (y esto podría ser una mala noticia para los astronautas)

Muchos de nosotros, casi todos, soñamos alguna vez con emanciparnos de la fuerza de gravedad y flotar coquetamente en el espacio, tal como muestran las escenas donde vemos a astronautas "volar". Y realmente debe tratarse de un momento épico, de arquetípica excitación. Sin embargo, también puede acarrear repercusiones a la salud del ser humano, algo que aún no está del todo claro pero, al menos, existen buenos indicios para considerarlo.

Un equipo de investigadores de Rusia y Canadá se han abocado a analizar los efectos de las condiciones espaciales en la composición de proteínas presentes en la sangre de 18 astronautas rusos. Las muestras sugieren repercusiones significativas en el cuerpo humano provocadas por los vuelos espaciales. Estos efectos han sido estudiados desde mediados del siglo pasado y se sabe que la exposición a estas condiciones altera el metabolismo, el tono muscular, la termorregulación, y que existen otros múltiples efectos. 

Contrario a lo que ha ocurrido a lo largo de la evolución de nuestra especie, en el caso de las alteraciones por exposición a condiciones como la gravedad cero existen algunas variables que simplemente no parecen adaptarse a las nuevas condiciones, lo que indica que nuestro organismo simplemente no sabe qué hacer al confrontar ciertas circunstancias propias del espacio exterior. Incluso, estas alteraciones, que ocurren a nivel molecular, no se restablecen ni siquiera una vez de vuelta a la Tierra. 

Esto nos hace pensar en que aún estamos por entender las consecuencias de estarnos exponiendo a atmósferas ajenas a la de nuestro planeta (un aspecto fundamental a considerar si queremos algún día comenzar migraciones masivas a otros planetas); también nos recuerda, por un lado, la enorme capacidad de adaptación que tenemos los humanos pero, simultáneamente, que ésta tiene límites.

Soltar el control: la clave de la felicidad y la fortaleza psicológica, según estoicos

Salud

Por: PijamaSurf - 08/31/2017

Para enfrentar esta situación, los estoicos, en especial el filósofo Epicteto, solían decir por aquella época del siglo II, en el entonces Nicopolis (oeste de Grecia), que sólo somos responsables de nuestras palabras, conductas, acciones, esfuerzos, errores, ideas y consecuencias de todo lo anterior

Chismes, ataques gratuitos, despidos, asaltos o rupturas amorosas, son acciones que pueden afectarnos psicoemocionalmente y que, más allá de encargarnos de regular nuestras emociones, no podemos hacer nada para mejorar. Sin embargo, parecería casi imposible no dejar de sentir frustración, enojo e incluso coraje en contra de las personas que están haciéndonos sentir mal con nosotros mismos.

Para enfrentar esta situación, los estoicos, en especial el filósofo Epicteto, solían decir por aquella época del siglo II, en el entonces Nicopolis (oeste de Grecia), que sólo somos responsables de nuestras palabras, conductas, acciones, esfuerzos, errores, ideas y consecuencias de todo lo anterior; lo demás de los demás no es nuestra responsabilidad y, por lo tanto, no estamos obligados a reaccionar al respecto. Según Epicteto, es fundamental entender la diferencia entre lo que es y lo que no es responsabilidad de uno y actuar en función de ello, para convertirse en un ser psicológicamente invencible, capaz de sobreponerse ante las altas y bajas de la fortuna.

Esta práctica no se trata de ignorar las acciones de autrui, sino de tomar conciencia de las propias y así sentirnos en dominio de nosotros mismos. En palabras de Epicteto:

Somos responsables de algunas cosas, mientras que de otras no lo somos. Las primeras incluyen nuestro juicio, nuestro impulso, nuestro deseo, aversión y facultades mentales en general; las segundas incluyen el cuerpo, las posesiones materiales, nuestra reputación, estatus –en una palabra, cualquier cosa en la que no poseemos poder para controlarla. … [S]i tienes la idea correcta sobre lo que realmente te pertenece y lo que no, entonces nunca estarás bajo el yugo de la obligación ni de los obstáculos, nunca serás criticado ni culpado por nadie, y cualquier cosa que hagas será de manera consciente. No tendrás ni un solo rival, nadie te hará daño, porque serás una prueba en contra del daño de cualquier tipo.

Esto quiere decir que una vez que se presta atención a las acciones de uno mismo, la dicotomía del control comienza a tener numerosas aplicaciones en el día a día. Pues de alguna manera las metas externas empiezan a convertirse en logros internos a través del esfuerzo, la dedicación, la motivación, la trascendencia.

Por ejemplo, trabajar diario y mejorar el CV para una posible promoción laboral: si bien la meta es conseguir el nuevo puesto de trabajo, nada ni nadie asegura que lo puedas obtener, ya que existen variables independiente del esfuerzo realizado –tales como la competencia entre los empleados o incluso la posibilidad de no caerle bien, por la razón que sea, al jefe. En consecuencia, convertir la meta externa en objetivo interno nos prepara mentalmente para aceptar cualquier cosa positiva o negativa con ecuanimidad, sabiendo que a veces el universo nos favorecerá y otras veces no. De modo que explotar en ansiedad o enojo por la situación sería agregar innecesariamente autolesiones emocionales, comprometiendo la felicidad y serenidad de uno mismo.

En otras palabras, esto no significa dejar de esforzarse o tener objetivos a corto, mediano y largo plazo, sino continuar realizando actividades que nos provean estabilidad, mejoría y trascendencia, reduciendo las expectativas y las desilusiones. Se trata de enfocar la atención hacia lo que uno realmente es capaz de llevar a cabo, como dedicar un entrenamiento riguroso a cualquier pasatiempo o estudios, desarrollar alternativas para mostrar el cariño y afecto en un vínculo cercano, poner en práctica herramientas de meditación y ejercicio, etc. Los resultados de estas acciones no están bajo nuestro control, pero sí nuestra actitud ecuánime en relación con las altas y bajas de la vida. Después de todo, dicen por ahí, una vez que uno aprende a estar en dominio de sí mismo es capaz de controlar sus reacciones y así, a su vez, estar en dominio del medio ambiente.